01 Su vida
Un niño del sur que no dejó de mirar hacia atrás
Jorge Teillier nació en Lautaro en 1935, en una familia descendiente de inmigrantes franceses. Creció entre este pueblo y Victoria, donde cursó el liceo y empezó a escribir sus primeros poemas siendo todavía un niño. La Frontera de esos años —las estaciones de tren, los molinos, la lluvia larga del invierno— quedó para siempre como el paisaje de su poesía.
A comienzos de los años cincuenta se fue a Santiago a estudiar Pedagogía en Historia y Geografía en la Universidad de Chile. Fue profesor por un tiempo breve y luego trabajó muchos años en el Boletín de la Universidad de Chile. Junto al poeta Jorge Vélez dirigió la revista de poesía Orfeo, y tradujo a autores que admiraba, como el ruso Serguéi Esenin.
Aunque vivió gran parte de su vida en la capital, casi nunca escribió sobre ella. Sus poemas vuelven una y otra vez al pueblo de la infancia, no para describirlo como era, sino para recuperar lo que allí se sentía. En sus últimos años se instaló en el campo, cerca de La Ligua, y allí siguió escribiendo hasta su muerte en 1996.
02 Línea de tiempo
De Lautaro a los libros
Nace en Lautaro el 24 de junio.
Infancia y adolescencia entre Lautaro y Victoria. Escribe sus primeros poemas.
Viaja a Santiago para estudiar en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile.
Publica su primer libro, Para ángeles y gorriones, con apenas 21 años.
Aparecen Poemas del País de Nunca Jamás y Los trenes de la noche y otros poemas.
Publica el ensayo «Los poetas de los lares», donde explica y da nombre a la poesía lárica.
Reúne buena parte de su obra en Muertes y maravillas.
Publica Para un pueblo fantasma, Cartas para reinas de otras primaveras y El molino y la higuera.
Muere en Viña del Mar el 22 de abril. Sus restos descansan en La Ligua.
03 Poesía lárica
Escribir desde el lar
Lar significa hogar: el fuego de la casa, el lugar del que uno viene. Teillier propuso una poesía que volviera a ese lugar. No a las grandes ciudades ni a las ideas abstractas, sino a la aldea, a los oficios, a las cosas que se repiten cada año: la cosecha, la lluvia, el paso del tren.
Para él, el poeta es un guardián de la memoria: alguien que rescata lo que el tiempo se está llevando. Por eso sus poemas suenan a nostalgia, pero no a tristeza pura. En ellos el pasado sigue vivo mientras alguien lo nombre.
- El lugarSiempre hay un sitio concreto: una estación, un puente, una cocina a leña.
- Las cosas simplesObjetos de todos los días que cargan la emoción sin decirla.
- La memoriaLa infancia como un país al que se vuelve escribiendo.
- La voz bajaUn tono íntimo, de conversación, sin palabras rebuscadas.
04 Sus libros
Para buscar en la biblioteca
- 1956Para ángeles y gorriones
- 1958El cielo cae con las hojas
- 1961El árbol de la memoria
- 1963Poemas del País de Nunca Jamás
- 1964Los trenes de la noche y otros poemas
- 1965Poemas secretos
- 1968Crónica del forastero
- 1971Muertes y maravillas
- 1978Para un pueblo fantasma
- 1985Cartas para reinas de otras primaveras
- 1993El molino y la higuera
- 1996Hotel Nube
Para leer sus poemas y saber más: la biblioteca (CRA) de tu establecimiento y Memoria Chilena, el sitio de la Biblioteca Nacional de Chile, buscando «Jorge Teillier».
Él escribió sobre su Lautaro. Ahora te toca a ti escribir sobre el tuyo.
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